Muchas personas imaginan las infecciones de transmisión sexual como algo evidente: dolor, secreción, lesiones visibles. La clamidia rompe esa idea. En una gran parte de los casos no produce ningún síntoma, y quien la tiene puede transmitirla durante meses sin saberlo. Por eso se la conoce como una infección «silenciosa».
Es la infección bacteriana de transmisión sexual más frecuente en Europa, con especial incidencia entre los 15 y los 30 años. La buena noticia es que se diagnostica con una prueba sencilla y se cura con un tratamiento adecuado. En este artículo explicamos cómo actúa la bacteria, qué señales puede dar y por qué conviene que la valore un médico colegiado experto en la materia.
Qué es la clamidia
La bacteria:
La infección la produce Chlamydia trachomatis, una bacteria muy pequeña con una particularidad: es un parásito intracelular obligado. Esto significa que no puede vivir por sí sola fuera de las células; necesita entrar en las células del cuerpo humano para multiplicarse.
Dónde se instala:
Tiene preferencia por las células epiteliales de las mucosas: el cuello del útero en las mujeres, la uretra en hombres y mujeres, el recto, la garganta y, con menos frecuencia, los ojos.
Cómo se transmite:
Se transmite por contacto sexual vaginal, anal u oral sin preservativo con una persona infectada, aunque no tenga síntomas. También puede pasar de la madre al bebé durante el parto. No se transmite por compartir toallas, cubiertos o asientos de baño.
El ciclo de vida de la bacteria
Dos formas para dos funciones:
La clamidia alterna entre dos formas. El cuerpo elemental es la forma infecciosa: pequeña, resistente, preparada para sobrevivir fuera de la célula el tiempo justo para entrar en otra. El cuerpo reticulado es la forma que se multiplica dentro de la célula.
Dentro de la célula:
Tras entrar, el cuerpo elemental se rodea de una vesícula llamada inclusión, donde se transforma en cuerpo reticulado y se divide una y otra vez. En unas 48 a 72 horas, cientos de nuevas bacterias vuelven a la forma de cuerpo elemental.
La liberación:
La célula se rompe o expulsa la inclusión, y los nuevos cuerpos elementales infectan las células vecinas. Este ciclo repetido es el que, con el tiempo, genera inflamación en la mucosa. Que no haya síntomas no significa que la bacteria no esté actuando.
Por qué a menudo no da síntomas
Cifras que sorprenden:
Se estima que alrededor del 70 % de las mujeres y hasta el 50 % de los hombres con clamidia no tienen síntomas o son tan leves que pasan desapercibidos.
Una bacteria discreta:
Al vivir dentro de las células y multiplicarse de forma relativamente lenta, la clamidia provoca una respuesta inflamatoria moderada al principio. Esto le permite mantenerse durante meses sin llamar la atención.
La consecuencia:
La persona no sabe que está infectada, no consulta, y puede transmitir la infección a sus parejas. Además, la inflamación mantenida puede causar daños, sobre todo en el aparato reproductor femenino, como explicamos en complicaciones de la clamidia.
Síntomas en el hombre
Uretritis:
Cuando da síntomas, en el hombre suele causar uretritis, es decir, inflamación de la uretra. Aparecen escozor o ardor al orinar y una secreción clara o blanquecina por la uretra, a veces solo por la mañana.
Molestias testiculares:
En algunos casos, la infección asciende al epidídimo, la estructura situada detrás del testículo, y causa dolor e hinchazón en uno de ellos. Es motivo de consulta preferente.
Infección rectal y de garganta:
Tras sexo anal receptivo puede haber molestias, secreción o sangrado rectal leve; muchas veces no hay síntomas. La infección en la garganta suele pasar desapercibida.
Síntomas en la mujer
Cervicitis:
En la mujer infecta sobre todo el cuello del útero. Puede causar aumento o cambio del flujo vaginal, sangrado entre reglas o después de las relaciones sexuales y escozor al orinar.
Cuando la infección sube:
Si asciende al útero y a las trompas, puede producir dolor en la parte baja del abdomen, dolor durante las relaciones sexuales o fiebre. Es una situación que requiere valoración médica sin demora.
Quién debería hacerse la prueba
Sin síntomas también:
Dado que es tan silenciosa, se recomienda hacer una prueba a las personas sexualmente activas menores de 25 años de forma periódica, a quien ha tenido una nueva pareja o varias parejas, a quien no usa preservativo de forma habitual y a quien tiene otra infección de transmisión sexual.
Con síntomas o pareja diagnosticada:
Si notas escozor, secreción, dolor testicular o pélvico, o si tu pareja ha sido diagnosticada de clamidia, conviene consultar cuanto antes. En prueba de clamidia explicamos cómo se hace y cuándo es fiable.
Por qué el tratamiento debe indicarlo un médico
Diagnóstico correcto:
Los síntomas de la clamidia se parecen a los de otras infecciones, como la gonorrea, la tricomoniasis o una infección de orina. Tratar «a ciegas» puede dejar sin curar la infección real.
Pauta adecuada y seguimiento:
El tratamiento para la clamidia es eficaz, pero la pauta depende de la localización de la infección, del embarazo, de alergias y de otros factores. Completar el tratamiento y evitar relaciones hasta terminarlo es fundamental para no reinfectarse ni transmitirla. Puedes ver cómo lo planteamos en nuestra página de tratamiento para la clamidia.
Avisar a las parejas:
Las parejas sexuales recientes deben ser informadas y valoradas, aunque no tengan síntomas. De lo contrario, la infección puede volver en un efecto «ping-pong».
Clamidia y otras infecciones: a menudo van juntas
Coinfección con gonorrea:
Una parte de las personas con clamidia tiene a la vez gonorrea, otra infección bacteriana con síntomas parecidos. Por eso las pruebas modernas suelen buscar ambas bacterias en la misma muestra.
Mayor riesgo de VIH:
La inflamación de las mucosas que produce la clamidia facilita la entrada de otros microorganismos. Tener una infección de transmisión sexual activa aumenta el riesgo de adquirir el VIH si hay exposición. Es uno de los motivos por los que, tras un diagnóstico, se recomienda valorar un cribado más amplio. En qué es la PrEP explicamos una de las herramientas de prevención del VIH.
Una oportunidad para revisar la salud sexual:
Un diagnóstico de clamidia no debe vivirse con culpa. Es una buena ocasión para revisar hábitos de prevención, actualizar pruebas y resolver dudas con un profesional, sin juicios.
Preguntas frecuentes
¿La clamidia se cura?:
Sí. Con el tratamiento adecuado, indicado por un médico, la infección se cura en la gran mayoría de los casos.
¿Se puede tener clamidia sin haber tenido relaciones con penetración?:
Sí. También se transmite por sexo oral o por contacto genital con mucosas, aunque el riesgo es menor.
¿Si me curo, ya no me puedo volver a infectar?:
No. Haber tenido clamidia no da inmunidad: puedes volver a infectarte con una nueva exposición.
¿El preservativo protege?:
Sí, usado correctamente en todas las relaciones reduce mucho el riesgo. Lo explicamos en cómo prevenir la clamidia y otras ITS.
En resumen
La clamidia es una infección bacteriana muy frecuente que se multiplica dentro de nuestras células y que, en la mayoría de los casos, no da síntomas. Cuando los da, causa uretritis en el hombre y cervicitis en la mujer. Se diagnostica con una prueba sencilla y se cura con un tratamiento adecuado, que debe indicar un médico experto en la materia. Hacerse la prueba, tratarse bien y avisar a las parejas son las claves para cortar la cadena de transmisión.
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