Las infecciones de transmisión sexual (ITS) son muy frecuentes y, en su mayoría, se pueden prevenir. La clamidia es la ITS bacteriana más diagnosticada en Europa, y comparte vías de transmisión con la gonorrea, la sífilis, el VIH, el virus del papiloma humano o el herpes genital. Por eso, las medidas que protegen frente a la clamidia protegen también, en mayor o menor medida, frente a las demás.
Prevenir no consiste en una sola medida, sino en combinar varias: barreras físicas, pruebas periódicas, vacunas, comunicación con las parejas y atención médica a tiempo. En este artículo explicamos cada una de ellas de forma práctica. El objetivo no es generar miedo, sino ayudarte a tener una vida sexual tranquila y saludable, con el apoyo de un médico colegiado experto en la materia cuando haga falta.
Cómo se transmiten las ITS
Contacto con mucosas y fluidos:
La mayoría de las ITS bacterianas, como la clamidia y la gonorrea, se transmiten por contacto de mucosas (genital, anal, oral) con secreciones infectadas. No hace falta que haya eyaculación: el simple contacto de mucosas puede ser suficiente.
Contacto piel con piel:
Otras infecciones, como el virus del papiloma humano (VPH), el herpes o la sífilis, se transmiten también por contacto directo de piel con piel en la zona genital, por lo que el preservativo reduce el riesgo pero no lo elimina por completo.
Sangre:
El VIH y las hepatitis B y C pueden transmitirse además por sangre. Si quieres entender cómo actúa el VIH en el organismo, lee cómo actúa el VIH.
Qué no transmite la clamidia:
La clamidia no se contagia por abrazos, besos en la mejilla, compartir vasos, piscinas o asientos del baño. La bacteria necesita las células de las mucosas para sobrevivir y muere rápido fuera del cuerpo.
El preservativo: la barrera más eficaz
Cómo protege:
El preservativo (externo o interno) actúa como una barrera física que impide el contacto de las mucosas con las secreciones. Usado de forma correcta y constante, reduce de forma muy importante el riesgo de clamidia, gonorrea y VIH.
Usarlo bien:
La eficacia real depende de su uso correcto: colocarlo desde el inicio de la relación, no solo antes de eyacular; comprobar la fecha de caducidad; no usar dos a la vez; usar lubricante a base de agua o silicona si hace falta, y retirarlo con cuidado sujetando la base.
Sexo oral y anal:
El riesgo no desaparece con el sexo oral o anal. En el sexo oral pueden usarse preservativos o barreras de látex, y en el sexo anal es especialmente importante el preservativo con abundante lubricante, porque la mucosa rectal es más frágil.
Juguetes sexuales:
Si se comparten, conviene usar un preservativo nuevo para cada persona o lavarlos bien entre usos.
Pruebas periódicas: la prevención que más se olvida
Por qué son necesarias:
La mayoría de las personas con clamidia no tienen síntomas. Sin pruebas, la infección puede durar meses y transmitirse a otras parejas. El cribado periódico rompe esa cadena.
Quién debería hacérselas:
Se recomienda la prueba de clamidia al menos una vez al año a las personas sexualmente activas menores de 25 años, y en cualquier edad tras una nueva pareja, con varias parejas o cuando una pareja ha tenido una ITS. Los hombres que tienen sexo con hombres con varias parejas pueden necesitarla cada tres a seis meses.
Qué pruebas pedir:
Según el riesgo, el profesional puede recomendar pruebas de clamidia, gonorrea, sífilis, VIH y hepatitis. En prueba de clamidia explicamos qué muestra se toma y cuándo hacerla.
Vacunas y otras herramientas
Vacuna del VPH:
La vacuna frente al virus del papiloma humano protege frente a los tipos que causan la mayoría de las verrugas genitales y de varios cánceres, como el de cuello de útero, ano y garganta. Se administra en la adolescencia, pero también puede ser útil en adultos según cada caso.
Vacunas de la hepatitis A y B:
Ambas hepatitis pueden transmitirse por vía sexual y existen vacunas eficaces. Conviene revisar si estás vacunado.
Profilaxis del VIH:
Para personas con mayor riesgo de VIH existe la profilaxis preexposición (PrEP), una estrategia médica que reduce mucho el riesgo de infección. Puedes saber más en qué es la PrEP. La PrEP no protege frente a la clamidia ni a otras ITS, por eso se combina con preservativo y pruebas periódicas.
Comunicación con la pareja
Hablar antes, no después:
Hablar de pruebas y de protección antes de tener relaciones con una nueva pareja reduce riesgos y genera confianza. Preguntar cuándo fue la última prueba es una conversación de salud, no un reproche.
Si tienes una ITS:
Avisar a las parejas de los últimos meses es una parte esencial del tratamiento. Permite que se hagan la prueba, que se traten y que no te vuelvan a infectar. Si te resulta difícil hacerlo, los servicios sanitarios pueden ayudar a notificarlo de forma anónima.
Relaciones estables:
Al iniciar una relación estable, muchas parejas deciden hacerse pruebas juntas antes de dejar de usar preservativo. Es una forma sencilla de empezar con tranquilidad.
Qué hacer después de una relación de riesgo
Si el preservativo se rompe o no se usó:
Para el VIH existe la profilaxis postexposición, que debe iniciarse lo antes posible, idealmente en las primeras horas y nunca después de 72 horas. Se solicita en urgencias o en servicios especializados.
Para la clamidia y otras ITS bacterianas:
Lo habitual es esperar unas dos semanas y hacer la prueba. Si aparecen síntomas antes, conviene consultar directamente.
Si hay posibilidad de embarazo:
Puede valorarse la anticoncepción de emergencia. En cómo actúa la anticoncepción de emergencia explicamos cómo funciona.
Sin automedicación:
Tomar medicamentos por cuenta propia no previene la clamidia de forma fiable y puede favorecer resistencias. Cualquier tratamiento debe indicarlo un médico tras valorar el caso. Puedes iniciar una valoración en nuestra página de tratamiento para la clamidia.
Mitos frecuentes sobre la prevención
«Si no hay síntomas, no hay infección»:
Es el mito más extendido y el más peligroso. La clamidia, la gonorrea faríngea o el VIH en sus primeras fases pueden no dar ninguna señal. Solo una prueba lo confirma.
«Con una pareja conocida no hay riesgo»:
Conocer a alguien no informa sobre su estado de salud. Lo que reduce el riesgo es la protección y las pruebas, no la confianza.
«El sexo oral es seguro»:
Es menos arriesgado que otras prácticas para algunas infecciones, pero transmite clamidia, gonorrea, sífilis o herpes. La garganta también puede infectarse sin síntomas.
«Si ya tuve clamidia, ya estoy inmune»:
No existe inmunidad duradera. Es posible infectarse varias veces, y cada reinfección aumenta el riesgo de complicaciones.
Preguntas frecuentes
¿El preservativo protege al 100 %?:
No, pero usado correctamente reduce mucho el riesgo de la mayoría de las ITS. Frente al VPH o el herpes la protección es menor porque se transmiten también por la piel no cubierta.
¿Puedo tener clamidia aunque mi pareja sea estable?:
Sí, si alguno de los dos la tenía de antes sin saberlo o si ha habido otras parejas. Por eso es útil hacerse pruebas al inicio de la relación.
¿Lavarse después de la relación previene las ITS?:
No. Las duchas vaginales o el lavado tras el sexo no previenen las infecciones y pueden alterar la flora natural.
¿Cada cuánto debo hacerme pruebas?:
Depende del número de parejas y del tipo de prácticas. Un médico puede ayudarte a definir la frecuencia adecuada para ti.
En resumen
Prevenir la clamidia y otras ITS es posible combinando varias capas: preservativo usado correctamente, pruebas periódicas, vacunas, profilaxis del VIH cuando está indicada, comunicación con las parejas y atención médica a tiempo. Ninguna medida sustituye a las demás. Si quieres conocer las consecuencias de no tratar a tiempo, lee complicaciones de la clamidia.
Artículo educativo. No sustituye una consulta médica. DuDoctor · médicos colegiados · respuesta habitual en menos de 15 minutos cuando inicias una valoración.