La clamidia tiene fama de infección «leve» porque muchas veces no da síntomas y se cura bien con el tratamiento adecuado. Pero esa misma falta de síntomas es lo que la hace peligrosa: puede permanecer meses en el organismo y, mientras tanto, avanzar hacia otros órganos y producir daños que, en algunos casos, son permanentes.
En este artículo explicamos cuáles son las complicaciones de la clamidia en mujeres y en hombres, por qué ocurren y cómo se previenen. La idea central es sencilla: detectar y tratar la clamidia a tiempo evita casi todas sus complicaciones.
Cómo avanza la infección
Infección ascendente:
En la mujer, la clamidia suele empezar en el cuello del útero. Si no se trata, puede ascender por el interior del útero hasta las trompas de Falopio y, a veces, los ovarios y la cavidad pélvica. En el hombre, puede avanzar desde la uretra hacia el epidídimo, el conducto enrollado situado detrás del testículo.
Inflamación crónica:
El daño no lo produce solo la bacteria. La respuesta inflamatoria del propio organismo, mantenida durante semanas o meses, deja cicatrices (fibrosis y adherencias) en tejidos muy delicados. Esas cicatrices son las responsables de buena parte de las complicaciones a largo plazo.
Reinfecciones:
Cada nueva infección aumenta el riesgo. Por eso es tan importante que las parejas también se traten y que se repita la prueba unos meses después.
Complicaciones en la mujer
Enfermedad inflamatoria pélvica:
La enfermedad inflamatoria pélvica (EIP) es la infección del útero, las trompas y las estructuras vecinas. Puede causar dolor en la parte baja del abdomen, dolor durante las relaciones, sangrados irregulares, flujo anormal o fiebre. Pero también puede ser casi silenciosa y pasar desapercibida, lo que no impide que deje secuelas.
Infertilidad de origen tubárico:
Las cicatrices en las trompas pueden estrecharlas u obstruirlas. Si el óvulo y el espermatozoide no pueden encontrarse, el embarazo no es posible por vía natural. Se habla entonces de infertilidad tubárica, y la clamidia es una de sus causas prevenibles más frecuentes.
Embarazo ectópico:
Si la trompa está parcialmente dañada, el óvulo fecundado puede quedarse atrapado en ella y comenzar a desarrollarse fuera del útero. Es un embarazo ectópico, una situación urgente que requiere atención médica inmediata.
Dolor pélvico crónico:
Las adherencias que deja la inflamación pueden causar dolor pélvico persistente durante meses o años, que afecta a la calidad de vida y a la vida sexual.
Complicaciones en el hombre
Epididimitis:
La epididimitis es la inflamación del epidídimo. Produce dolor e hinchazón en un testículo, normalmente de un solo lado, a veces con enrojecimiento del escroto y fiebre. Requiere valoración médica, porque hay que diferenciarla de otras causas de dolor testicular que son urgentes, como la torsión.
Prostatitis:
Con menos frecuencia, la infección puede afectar a la próstata, con molestias al orinar, dolor en el periné o al eyacular.
Efecto sobre la fertilidad masculina:
La inflamación del epidídimo puede afectar temporalmente a la calidad del semen. El impacto en la fertilidad masculina es menor que en la mujer, pero no es nulo, sobre todo si hay episodios repetidos.
Complicaciones que afectan a otras partes del cuerpo
Artritis reactiva:
En algunas personas, sobre todo hombres jóvenes, la clamidia puede desencadenar una artritis reactiva: el sistema inmunitario, activado por la infección, inflama las articulaciones (rodillas, tobillos, pies), y a veces los ojos y la uretra. No es una infección de la articulación, sino una reacción inmunitaria.
Infección rectal y ocular:
La clamidia puede infectar el recto tras el sexo anal, con molestias, secreción o sangrado leve, aunque a menudo sin síntomas. También puede llegar a los ojos por contacto con secreciones, causando una conjuntivitis.
Mayor vulnerabilidad al VIH:
La inflamación de las mucosas aumenta el riesgo de adquirir el VIH si hay exposición. Si quieres saber más, lee prevención combinada del VIH.
Clamidia y embarazo
Riesgos durante el embarazo:
La clamidia en una mujer embarazada se ha relacionado con un mayor riesgo de parto prematuro y de rotura prematura de membranas.
Transmisión al recién nacido:
Durante el parto, la bacteria puede pasar al bebé y causar conjuntivitis neonatal o, con menos frecuencia, neumonía. Por eso en muchos países se recomienda el cribado de clamidia en el embarazo.
Tratamiento compatible:
Existen tratamientos seguros durante el embarazo, pero la elección debe hacerla siempre un médico, porque no todas las opciones son adecuadas en esta etapa.
Cómo se previenen las complicaciones
Cribado periódico:
Como la infección suele ser silenciosa, la única forma de detectarla a tiempo es hacerse la prueba de forma periódica si hay riesgo. En prueba de clamidia explicamos cómo y cuándo.
Tratamiento completo y temprano:
Un tratamiento para la clamidia indicado por un médico y tomado de forma completa elimina la infección. Cuanto antes se trate, menos probabilidades de daño. Puedes ver cómo lo abordamos en nuestra página de tratamiento para la clamidia.
Tratar a las parejas:
Sin el tratamiento de las parejas, la reinfección es muy probable y, con ella, el riesgo acumulado de complicaciones.
Consultar ante síntomas:
Dolor pélvico, dolor testicular, fiebre, sangrados fuera de la regla o dolor en las relaciones son motivos para consultar sin esperar.
Señales de alarma que no conviene ignorar
En la mujer:
Dolor en la parte baja del abdomen que no cede, dolor durante las relaciones, sangrado entre reglas o después del coito, flujo con mal olor o de color distinto y fiebre sin otra explicación. Un retraso de la regla con dolor abdominal en un lado y sangrado leve requiere atención urgente para descartar un embarazo ectópico.
En el hombre:
Dolor, hinchazón o calor en un testículo, escozor al orinar que persiste, secreción por la uretra o dolor en el periné. Un dolor testicular brusco e intenso siempre es una urgencia.
En cualquier persona:
Dolor e hinchazón en varias articulaciones semanas después de una relación de riesgo, ojos rojos con secreción o molestias rectales con secreción o sangrado. Ante cualquiera de estas señales, lo prudente es consultar pronto y explicar que ha habido una posible exposición, aunque haya pasado tiempo.
Por qué no esperar:
Cada semana de inflamación activa puede sumar daño a los tejidos. Consultar pronto permite hacer la prueba, iniciar el tratamiento adecuado y avisar a las parejas antes de que la infección siga circulando.
Preguntas frecuentes
¿La clamidia siempre deja secuelas?:
No. La mayoría de las infecciones detectadas y tratadas a tiempo se curan sin dejar ningún daño. El riesgo aumenta cuanto más tiempo pasa sin tratar y con cada reinfección.
¿Puedo saber si la clamidia me ha afectado a la fertilidad?:
Solo con estudios específicos que valora un especialista. Tener antecedentes de clamidia no significa necesariamente tener problemas de fertilidad.
¿La epididimitis es una urgencia?:
El dolor testicular intenso y brusco siempre debe valorarse con urgencia para descartar una torsión. La epididimitis también requiere atención médica pronto.
¿El tratamiento revierte las cicatrices?:
No. El tratamiento elimina la bacteria y frena el daño, pero no repara las cicatrices ya formadas. Por eso es tan importante tratar a tiempo.
En resumen
La clamidia no tratada puede ascender y producir enfermedad inflamatoria pélvica, infertilidad, embarazo ectópico y dolor crónico en la mujer, y epididimitis o prostatitis en el hombre, además de artritis reactiva y otras complicaciones. Casi todas se evitan con cribado periódico, tratamiento temprano indicado por un médico colegiado experto en la materia y tratamiento de las parejas. Para entender por qué pasa tan desapercibida, lee clamidia, la infección silenciosa.
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