Síntomas de infección de orina y señales de alarma

Escozor al orinar, ganas constantes de ir al baño y la sensación de no haber vaciado del todo la vejiga. Son los síntomas que casi todo el mundo asocia con una infección de orina, y en la mayoría de los casos corresponden a una cistitis, una infección limitada a la vejiga. Pero no todas las infecciones urinarias son iguales, ni todos los síntomas urinarios se deben a una infección.

En este artículo explicamos qué síntomas produce una infección de orina, por qué aparecen, cómo diferenciar una infección de vejiga de una infección de riñón y qué señales indican que hay que buscar atención médica con urgencia. Conocerlas ayuda a actuar a tiempo y a no subestimar un cuadro que puede complicarse. Como siempre, la valoración de un médico colegiado experto en la materia es el paso más seguro.

Infección baja e infección alta

Infección urinaria baja:

Afecta a la vejiga (cistitis) y, a veces, a la uretra (uretritis). Es la forma más frecuente y, en mujeres sanas y no embarazadas, suele ser una infección no complicada que responde bien al tratamiento adecuado.

Infección urinaria alta:

Cuando las bacterias suben por los uréteres hasta el riñón, se produce una pielonefritis. Es una infección más seria, con síntomas generales como fiebre, y puede requerir tratamiento más intenso e incluso hospitalización.

Infección complicada:

Se habla de infección urinaria complicada cuando ocurre en hombres, embarazadas, personas con alteraciones urinarias, sondas, diabetes mal controlada o defensas bajas. En estos casos siempre es necesaria una valoración médica cuidadosa.

Síntomas de la cistitis

Disuria:

La disuria es el dolor o escozor al orinar. Se produce porque la orina pasa por una mucosa inflamada en la uretra y en el cuello de la vejiga. Es el síntoma más característico.

Polaquiuria y urgencia:

La polaquiuria es la necesidad de orinar con mucha frecuencia, aunque salgan pequeñas cantidades. La urgencia es una necesidad repentina e intensa de orinar, difícil de aplazar. Ambas se deben a que la pared inflamada de la vejiga envía señales de «vejiga llena» aunque no lo esté.

Tenesmo vesical:

Es la sensación de vaciado incompleto: al terminar de orinar, sigue la sensación de que queda orina dentro.

Dolor suprapúbico:

Molestia o presión en la parte baja del abdomen, justo encima del pubis, donde se encuentra la vejiga.

Cambios en la orina:

La orina puede verse turbia, tener mal olor o contener algo de sangre (hematuria), que le da un tono rosado. La sangre en una cistitis suele deberse a la inflamación de la mucosa, pero siempre debe comentarse con el médico.

Síntomas de la pielonefritis

Fiebre y escalofríos:

La fiebre, a menudo alta y con escalofríos, indica que la infección ha dejado de ser local y que el organismo está respondiendo de forma general.

Dolor lumbar o en el costado:

Un dolor en la zona lumbar o en un costado, normalmente de un solo lado, sugiere que el riñón está afectado. Al percutir suavemente esa zona, el dolor suele aumentar.

Malestar general:

Náuseas, vómitos, cansancio intenso y sensación de enfermedad. A veces los síntomas urinarios de la cistitis están presentes y otras veces no.

Por qué es importante:

Una pielonefritis no tratada puede extenderse a la sangre y causar una infección grave. Por eso estos síntomas siempre requieren atención médica rápida.

Señales de alarma: cuándo consultar con urgencia

Signos que no deben esperar:

  • Fiebre de 38 °C o más, con o sin escalofríos.
  • Dolor en la zona lumbar o en un costado.
  • Náuseas o vómitos que impiden beber líquidos.
  • Confusión, mareo intenso o malestar general marcado.
  • Sangre abundante en la orina o coágulos.
  • Imposibilidad de orinar.

Situaciones especiales:

Durante el embarazo, en hombres, en personas mayores, en niños, en personas con diabetes, con las defensas bajas o con problemas renales previos, cualquier síntoma urinario debe consultarse pronto, aunque sea leve.

Personas mayores:

En personas de edad avanzada, la infección de orina puede manifestarse de forma atípica: confusión, caídas o un cambio brusco en el comportamiento, sin escozor ni fiebre.

Cuando no es una infección

Síntomas parecidos con otras causas:

El escozor al orinar también puede deberse a infecciones de transmisión sexual, como la clamidia o la gonorrea, a una vaginitis, a irritantes como jabones o a la sequedad de la mucosa en la menopausia. Si quieres saber más sobre la clamidia, lee clamidia, la infección silenciosa.

Cistitis no infecciosa:

Existen cuadros de dolor vesical crónico, como la cistitis intersticial, en los que no hay bacterias. Se confunden a menudo con infecciones de repetición.

Cálculos y otras causas:

Los cálculos urinarios pueden dar dolor intenso en el costado y sangre en la orina. Un diagnóstico correcto evita tratamientos innecesarios.

Cómo se confirma el diagnóstico

Valoración clínica:

En mujeres jóvenes sin factores de riesgo y con síntomas típicos, el médico puede diagnosticar una cistitis con una buena entrevista clínica.

Tira reactiva:

La tira reactiva de orina detecta signos indirectos de infección, como los leucocitos o los nitritos que producen algunas bacterias.

Urocultivo:

El urocultivo identifica la bacteria responsable y comprueba a qué tratamientos es sensible. Se recomienda en infecciones complicadas, en el embarazo, en hombres, en recurrencias o cuando el tratamiento no funciona.

Una vez confirmada, el tratamiento para la cistitis debe indicarlo un médico. Puedes iniciar una valoración en nuestra página de tratamiento para la infección de orina.

Infección de orina en el hombre y en el embarazo

En el hombre:

La uretra masculina es larga y la próstata añade una barrera, así que las infecciones de orina son poco frecuentes en hombres jóvenes. Cuando aparecen, el médico valorará si hay una prostatitis, una dificultad para vaciar la vejiga, por ejemplo por un aumento del tamaño de la próstata, o una infección de transmisión sexual con síntomas parecidos. Suelen necesitar urocultivo y una pauta de tratamiento distinta a la de la mujer.

En el embarazo:

Durante el embarazo, las hormonas relajan las vías urinarias y el útero presiona la vejiga y los uréteres. La orina fluye más despacio y las bacterias ascienden con más facilidad. Incluso una bacteriuria asintomática, es decir, bacterias en la orina sin síntomas, se busca y se trata, porque aumenta el riesgo de pielonefritis y de parto prematuro. Cualquier síntoma urinario en el embarazo debe consultarse el mismo día.

En la menopausia:

La sequedad y el adelgazamiento de las mucosas pueden dar escozor y urgencia sin infección, o facilitar infecciones repetidas. El médico ayudará a distinguir un caso del otro.

Preguntas frecuentes

¿Una infección de orina puede curarse sola?:

Algunas cistitis leves se resuelven solas, pero no es posible saber cuáles. Por eso conviene consultar, sobre todo si los síntomas no mejoran en uno o dos días.

¿La sangre en la orina siempre es grave?:

No siempre, pero siempre debe consultarse. En una cistitis suele deberse a la inflamación, aunque hay que descartar otras causas.

¿Cuánto tardan en mejorar los síntomas?:

Con el tratamiento adecuado, suelen mejorar en uno a tres días. Si no mejoran o empeoran, hay que volver a consultar.

¿Puedo tener una infección de orina sin escozor?:

Sí, sobre todo en personas mayores o en el embarazo. Por eso en estos grupos es tan importante la valoración médica.

En resumen

La cistitis se manifiesta con escozor, ganas frecuentes y urgentes de orinar, sensación de vaciado incompleto y molestias encima del pubis. La fiebre, el dolor lumbar y los vómitos sugieren una pielonefritis, que requiere atención urgente. Hombres, embarazadas y personas mayores deben consultar siempre. Para entender por qué aparece la infección, lee por qué aparece la cistitis, y si se repite, cistitis de repetición.


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